Por Natalio González
Con la ocasión de ir a Formigal a hacer un curso de esquí (nivel infantil-veterano), se
presenta la oportunidad de intentar la ascensión a una de las cumbres míticas de la
zona, el Anayet (2.545m), pico de origen volcánico formado en la era terciaria y cerca
del muy conocido Midi d´Ossau. Aunque dispongo de información de primera mano
para la ascensión (de Raúl Lora y manuales del Valle del Tena y de la zona de Formigal
y Anayet), las malas condiciones meteorológicas con gran cantidad de nieve caída y
acumulada en los últimos tres días aconsejan no hacer la ascensión en solitario, por lo
que me pongo en contacto con Mikel (guía de alta montaña afincado en Sallent de
Gállego). Me comenta que la mejoría de tiempo que se abre para el viernes 31 de
enero nos posibilita el objetivo: intentar la cumbre del Anayet. A pesar de esta ventana
de buen tiempo, la cantidad de nieve caída desde el martes 28 hasta el mismo jueves
30 de enero nos hace presagiar una dura aproximación hasta el Collado del Anayet
(2.404m), “pie de vía” para llegar a la cima. Y así es, la nieve acumulada en las últimas
48 horas nos obliga al uso de raquetas desde el mismo aparcamiento y, como
imaginamos, a abrir huella en todo el recorrido. Dura tarea que asume Mikel desde el
primer paso. También me comenta que la gran nevada caída con riesgo de avalanchas
de nivel 3 hace necesario añadir al equipo personal el material de avalanchas: pala,
sonda y el DVA (dispositivo de señales para localización de personas sepultadas por la
nieve). “Aúpa Natalio!!!, a disfrutar!!!”


Comenzamos la ruta en el aparcamiento de la estación de esquí de Anayet (8 am) por una de las pistas de dicha estación. Ganando altura nos adentramos en el barranco de Culibillas, donde va apareciendo el sol por encima de las cumbres. “Qué tal Natalio, a disfrutar del paisaje y de la actividad”. Se nos hace visible el pico de la Garganta, al norte. Salvando unos pequeños meandros de un torrente llegamos a un pequeño risco del barranco de Culibillas que bordeamos por la derecha. Seguimos la ascensión dejando el Collado de Espelunciecha a la derecha para situarnos en el paraje de los Ibones del Anayet (2.225m) completamente ocultos por la nieve acumulada. Enfrente nuestro aparecen las paredes del Anayet y el maravilloso e impresionante Midi d`Ossau. Entorno espectacular. Toca echar un pequeño refrigerio y coger fuerzas. Seguimos la ruta hacia el oeste para llegar a la base del Collado del Anayet (mayor pendiente del todo el recorrido). Ascensión costosa por la nieve acumulada y delicada por la exposición en alguno de sus tramos de riesgo de avalanchas (casco a la cabeza). Vemos por encima de nosotros grandes cornisas de nieve suspendidas en las paredes del Anayet. Mikel organiza la subida en zigzag, de manera individual y rápida, para acometer tres tramos y situarnos en lugar seguro. “Aúpa Natalio!!!, ahí, ahí, ya lo tienes!!!”


Una vez en la parte superior del Collado (2.404m) cambiamos material de raquetas y bastones por crampones y piolet, además de arnés, cabo de anclaje, etc… Reponemos líquidos y nos preparamos para afrontar el tramo más delicado de la actividad. Encordados, comenzamos una travesía horizontal hacia la derecha con mucha precaución porque el desnivel es importante, impresiona. Superamos la travesía y estamos en la Sirga, tramo más complicado y aéreo de la ascensión, equipado con una cadena que se encuentra prácticamente oculta bajo la nieve, excepto en sus tres últimos tramos. Terminada la travesía nos queda el último tramo, una pequeña canal a la izquierda con fuerte pendiente que nos lleva a la cumbre. “Últimos 45 metros. Aúpa Natalio, lo tenemos!!!”. Al fin en la cumbre; son las dos menos cuarto de la tarde. “Gracias Mikel!!!” Abrazo. Día espectacular, sol radiante y paisaje indescriptible. A nuestra vista una amplia panorámica de diversos picos, Midi d`Ossau, Balaitús, Tendenera, Infiernos, Partacua, incluso el Monte Perdido. Y muchos más que Mikel me presentó y no recuerdo. Fotos y vídeo de rigor, llenar la tripa para recuperar energías y para abajo.


El descenso por el mismo itinerario. Llegamos al lugar donde dejamos parte del material y volvemos a sustituir crampones y piolet por raquetas y bastones. Descenso directo de algunas de las pendientes que subimos en zigzag hasta llegar a los Ibones del Anayet. Y ya con huella abierta es otro cantar. Como decimos en el GOM, la actividad acaba en el bar. Llegamos al coche a las cuatro y cuarto de la tarde. Camino de Formigal a casa de Rafita, donde Agus y Ángel nos esperan. Unas buenas birras, plato de huevos fritos con longaniza y patatas fritas, y un buen bocata para Mikel. Disfrutando del objetivo conseguido y de la compañía.

“Mil gracias Mikel!!!” Un crack.
Compañero de ascensión: Mikel Inoriza: guía de Alta Montaña.
Fuentes de información:
50 Ascensiones Clásicas. Ediciones Desnivel, 2ª edición 2009. Raúl Lora del Cerro.
Valle de Tena. Cuna de Tresmiles. Elkar Argitaletxea S.L., Sua Edizioak, 2020. Argiñe Areitio, Amel Mendizabal, Fernando Biarge.
Valle de Tena. Las 50 mejores ascensiones. Editorial Barrabés, 2004. Enrique Villasur, Julio Armesto.
